"Me quiero perforar"... Primero lee esto.
Publicado por
Guillermina Mejia
25 de Marzo del 2011

Las perforaciones para adornarse con joyas, aretes, anillos, etc, se han llevado a cabo por todas las sociedades desde tiempos inmemoriales.  Podrían citarse como ejemplos los relatos del Kama Sutra sobre varones con el prepucio enjoyado; o habitantes más modestos de tribus nómadas de Borneo que hasta la fecha suelen adornarse el glande con fragmentos óseos; los centuriones romanos que abrochaban sus capas con anillos que colocaban en sus pezones como  signo de lealtad al emperador; los antiguos mayas que se perforaban la lengua con propósitos espirituales o los Faraones del antiguo Egipto que se perforaban el ombligo en ceremonias rituales imponentes.

Recomendaciones

1 - Decidelo tu, no tus amig@s.

2 - Ve con los profesionales.

3 - Verifica que los materiales que usan sean nuevos y/o estériles.

4 - El profesional que lo hace use cubre bocas, guantes y campos  para aislar la zona mientras te hace la perforación.

5 - Recuerda que es un procedimiento irreversible que deja cicatriz.

6 - Y aunque existe la Comisión de Derechos Humanos, a veces para contratarte en un trabajo revisan que no traigas joyería o cicatrices.

7 - Escoje joyería hipoalergenica.

8 - Mantiene una higiene adecuada después de colocarla.

9 - En caso de que se infecte acude con tu medico o dermatólogo.

Una encuesta reciente mostró que el 79% de los sujetos que tenían perforaciones múltiples era mayor de 29 años de edad.  Más del 50% se consideró “aventurero” y que las perforaciones se las hizo porque le gustaba la forma en que se veía y sentía y porque la joyería  colocada (en los pezones y genitales en particular) les provocaba sensaciones nuevas y excitantes.   Según otra encuesta, con exclusión de las perforaciones en lóbulos de las orejas, el 26.9% de los adolescentes americanos acepta tenerlas en otros sitios y el 11.8% en sitios múltiples: 13.6% en las orejas, 11.2% en la lengua, 10.7% en el ombligo, 1.2% en los pezones y 0.8% en los genitales.  El 54% se perforó por primera vez antes de los 17 años y 20.9% antes de los 14.

Las perforaciones sobre el cartílago de las orejas pueden verse complicadas con infecciones de difícil manejo, ya que esta poco irrigado el tejido cartilaginoso lo que dificulta sus manejo antibiótico y puede dar lugar a infecciones, tipo abscesos que requerirán limpiarse quirúrgicamente, que deje como consecuencia cicatrices o lesiones deformantes.  Los gérmenes implicados con mayor frecuencia son Pseudomona Aureoginosa  y Estafilococus Aureus, que incluso pueden partir de esta localización para dar lugar a una infeccion, que eventualmente llegara a poner en peligro la vida del adolescente.  La perforación de de las orejas se ha propuesto igualmente como vía de entrada de Tuberculosis.  El daño a los tejidos puede deberse tanto a la “pistola” con la que se coloca el arete como a una reacción al metal que se aplica.

La perforación de la lengua puede dar lugar a problemas permanentes al hablar, disminución del sentido del gusto o al movimiento de la lengua (depende el numero de perforaciones) y en ocasiones hasta insuficiencia respiratoria  por  inflamación o porque se desprenda la pieza de joyería.

Las perforaciones en sitios cercanas a los dientes pueden ocasionar fractura de alguna pieza dental, dificultad para masticar o  inflamación y consecuentemente infección de la mucosa.

La perforación labial puede causar ruptura de los conductos salivales  y estar babeando permanentemente.

La perforación de los pezones puede acarrear la ruptura de algún conducto galactóforo y ocasionar una salida de leche permanente cuando la mujer se embaraza,  o abscesos el los senos.

La perforación del ombligo se complica frecuentemente con celulitis (infección de la piel y del ombligo.

Las perforaciones en los genitales - tanto masculinos como femeninos - pueden acarrear la posibilidad de perforación de la uretra (por donde se orina)  o  lesión en los genitales de la pareja sexual.

En términos generales la frecuencia de infección por una perforación en diferentes sitios (tanto por mala técnica de aplicación como de falta de cuidado después del procedimiento) se calcula en cifras que varían del 11 al 24%.  La más temida y grave de todas las complicaciones es – sin duda – la posible adquisición del virus de la Inmunodeficiencia Humana, situación  bien documentada, al igual que Hepatitis B o C.



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