¿Por qué no me dejan tatuarme?
Publicado por
Guillermina Mejia
25 de Marzo del 2011

La práctica de tatuarse la piel es tan antigua como la memoria recuerde.  Decorarse la piel puede obedecer a diversas motivaciones: costumbres guerreras; declaraciones amorosas perpetuando para la eternidad el nombre del ser amado; desafíos a las costumbres establecidas; arte decorativo; afiliación a algún grupo o secta; “moda” sin significado especial o simplemente “negocio”.

Si realmente quieres hacerlo te recomendamos:

1 - Decidelo tu no tus amig@s

2 - Ve con los profesionales

3 - Verifica que los materiales que usan, agujas, sean nuevas y estériles, que usen cubre bocas, guantes y campos  para aislar la zona mientras te hacen el tatuaje.

4 - Recuerda que es un procedimiento “casi” irreversible.

5 - Y aunque existe la Comisión de Derechos Humanos, a veces para contratarte en un trabajo revisan que no traigas tatuajes

 

En los E.U. se  considera que del 3 al 8% de la población en general tiene algún tatuaje y éste porcentaje se eleva al considerar solamente a la población adolescente - entre 12 a 18 años - en donde se calcula que tiene tatuajes entre el 10 al 13% de ellos.

Ahora bien, cabe preguntarse: ¿cual puede ser la motivación inconsciente que lleve a las personas a decorarse la piel por medio de un proceso doloroso, no exento de riesgos?; ¿qué tan poderosa puede ser la emoción de ver surgir una imagen que se sabe bien después será difícil, si no imposible, hacerle desaparecer?, ¿qué tan placentera puede llegar a ser dicha sensación? Y de seguro debe serlo cuando la gente acude de nuevo a tatuarse una y otra vez; ¿porqué ha resurgido esta práctica, así en nuestro medio como en todo el mundo? Creemos por eso muy importante alcanzar estas repuestas en un futuro que deseamos cercano.

Tatuarse no está exento de riesgos.  Los más importantes son: infecciones, (Estafilococos, Estreptococos, Hongos, Treponemas, Papilomavirus, Mycobacterias e incluso Virus de la Inmuno Deficiencia Humana), reacciones alérgicas o cicatrices deformantes.

Las tintas empleadas distan mucho de encontrarse reguladas y no se conoce su naturaleza química o su pureza microbiológica.  Algunas de ellas, en particular los tintes rojos, parecen ser compuestos de mercurio, cuya toxicidad a largo plazo se desconoce.   Dichas substancias penetran en la piel y alcanzan el torrente sanguíneo y linfático.

A continuación los instrumentos empleados para tatuar seguramente deben ser esterilizados en condiciones óptimas; lo mismo que las máquinas para mezclar y calentar las tintas y por último la capacitación sanitaria de quien se dedica a tal oficio: empleo de guantes, gorro, cubre bocas, medidas asépticas y antisépticas, así como la desinfección de los locales y la correcta disposición de residuos.



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